El magistrado de la Cámara de lo Penal en Cojutepeque, Ramón Iván García, tenía una estrecha relación con el exfiscal general de la República, Luis Martínez, a quien le pidió favores para dos personas procesadas.

De acuerdo con una publicación de la Prensa Gráfica, el 15 de enero de 2015, a tan solo una semana después de la captura de Rubia Benavides por tráfico de niños, el magistrado García le envió un mensaje a Luis Martínez a quien le solicitó proceso abreviado para Benavides, por ser su amiga.

“Se me había olvidado decirle que aquella amiga nos hizo el contacto con el diputado Wílver, la apañaron con un niño y está procesada por tráfico de personas”, decía el mensaje que recibió Luis Martínez la noche de ese 15 de enero, de acuerdo con información obtenida por la Fiscalía General de la República al analizar el teléfono celular del exfiscal, ahora procesado por actos de corrupción.

La investigación de LPG indica que ese mismo día, el magistrado García también le pidió otro favor al fiscal general:

“¡Ah! y no olvide que el mismo trato se prometió al diputado… que está pidiendo cacao… creo que el tiempo actual podría ser propicio”.

Por esos días, el exdiputado Rivera Monge estaba siendo procesado por haber lavado $8.5 millones para el narcotraficante Jorge Ulloa Sibrián. El exmiembro de la Asamblea Legislativa por el departamento de Chalatenango fue condenado un año y medio después, tras la salida de Martínez de la Fiscalía, a 15 años de prisión por blanqueo de capitales.

LPG supuestamente obtuvo las escuchas que fueron presentadas por el Juez Octavo de Instrucción Mario Osmín Mira Montes.

Con las afirmaciones de LPG en la referida publicación que tienen en su poder escuchas telefónicas del Magistrado Ramón Iván García, se comprueba que se estaría utilizando escuchas ilegales vencidas por el Fiscal General.

Esta cuestión también la denunció la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) en su informe que de 63 casos de Escuchas de funcionarios, 41 casos no procedió a su destrucción la FGR, convirtiéndose en centro político de inteligencia al estilo Gestapo.