La iglesia cuestionó ayer el lento proceso para juzgar a los responsables del asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero, cometido en 1980 por un escuadrón de la ultraderecha.

El juzgado Cuarto de Instrucción de San Salvador “evacúa en complicidad con la Fiscalía de una manera lenta e inefectiva (la causa penal), como que si no existiesen ya más de 38 años de inefectividad e inacceso a la justicia”, consignó Tutela de Derechos Humanos, un organismo del arzobispado de San Salvador, en un comunicado publicado en el semanario eclesial Orientación.

En el presente “sobra la creatividad para no hacer justicia, pero escasean las soluciones para un pueblo sediento de verdad, de justicia y de paz”, destacó el pronunciamiento.

Tras ser derogada en 2016 una ley de amnistía que detenía todo clamor de justicia por crímenes cometidos en la guerra civil salvadoreña, en mayo de 2017 el juzgado Cuarto de Instrucción reabrió el caso de Romero, pero fue hasta hace un mes que ordenó a la Fiscalía iniciar investigaciones sobre los posibles autores o participes en la comisión del delito de “homicidio agravado”.

En ese sentido, el juzgado dirigió el pasado 23 de octubre oficios a la policía salvadoreña y a la Interpol para que “procedan a la búsqueda, ubicación y captura” de Álvaro Saravia, quien años atrás confesó al periódico digital El Faro la manera en que se planificó y ejecutó el asesinato de Romero.